La invasión del territorio de los pequeños y adolescentes
Published by Creación en Acción under Adolescencia, Amor, Infancia on 13:33
Por experiencia personal, creo que la invasión del territorio personal en la vida de un niño-a o de un/a adolescente, puede tener graves consecuencias en su vida de adulto.
Si a un niño no se le permite tener opiniones propias, no se respetan sus gustos, se le genera INEVITABLEMENTE, una herida terrible que puede acabar en un odio inconsciente hacia sus padres o cuídadores o cuando menos unas relaciones muy complicadas y dolorosas con los mismos. Normalmente en manos de padres/madres muy controladores, llegan a una adolescencia muy dura con grandes dificultades para saber tomar decisiones y con sentimientos soterrados muy acumulados de frustracción vital.
Tratar así a un niño o adolescente, es la mejor garantía de un ser humano con una herida normalmente incurable, con lesiones psicológicas posiblemente irreparables, condenado a una vida con depresión de fondo, de esas a las que no se les encuentra la causa.
Tratar así a un niño o adolescente, es la mejor garantía de buen negocio para asilos repletos de ancianos que no supieron ser padres respetuosos y amables.
Y que conste que entiendo esta reacción, aunque creo que antes de llegar a ella, hay que luchar por limpiar las relaciones, aunque sea por puro egoísmo, no hay nada más doloroso que no perdonar.
Si a un niño no se le permite tener opiniones propias, no se respetan sus gustos, se le genera INEVITABLEMENTE, una herida terrible que puede acabar en un odio inconsciente hacia sus padres o cuídadores o cuando menos unas relaciones muy complicadas y dolorosas con los mismos. Normalmente en manos de padres/madres muy controladores, llegan a una adolescencia muy dura con grandes dificultades para saber tomar decisiones y con sentimientos soterrados muy acumulados de frustracción vital.
Tratar así a un niño o adolescente, es la mejor garantía de un ser humano con una herida normalmente incurable, con lesiones psicológicas posiblemente irreparables, condenado a una vida con depresión de fondo, de esas a las que no se les encuentra la causa.
Tratar así a un niño o adolescente, es la mejor garantía de buen negocio para asilos repletos de ancianos que no supieron ser padres respetuosos y amables.
Y que conste que entiendo esta reacción, aunque creo que antes de llegar a ella, hay que luchar por limpiar las relaciones, aunque sea por puro egoísmo, no hay nada más doloroso que no perdonar.